domingo, 15 de noviembre de 2015

Virus -1

A mi tampoco me gusta nada verte triste.
Todos tenemos esos días de "hoy no existo", de no querer ser ni siquiera un poquito, cuando el edredón es nuestro escudo y la cama nuestro reino.
Todos, absolutamente todo el mundo tiene la capacidad de levantarse en décimas de segundo y hundirse en menos. Sin razones, sin teorías, sin mecanismos ocultos de desgaste, simplemente "hoy no existo", y punto.

Y cuando eso me pasa a mi, lo afronto (con desgana), lo vivo (con desgana), lo supero (con pereza). Cuando eso me pasa a mi, no pasa nada. Ni el aire. Sé que todo irá bien mañana y que volverá a salir el sol... y que mi almohada lo cura todo (siempre ayuda que tú estés en mis sueños).

Pero cuando eso te pasa a ti... Ardo por dentro.

Intento hacerte sonreír. (Cualquier tontería es válida. Fotos, chistes malos...)

Intento darte espacio. ("¿Lo estoy agobiando? ¿Necesita que me aleje? ¿Puedo intentar evitar el preguntarle cada dos minutos qué tal está?")

Me autoculpo. ("Es por mi, lo he puesto triste", "debería haber sido más positiva desde temprano...", "¿Le habrá dolido algo de lo que he dicho?", "¿Está triste con el mundo, o sólo conmigo?")

Y por tanto me entristece a mi también saber que no puedo hacer nada.
Si puedo, por favor, házmelo saber. Los domingos me saben mejor si estás contento.


Te amo. 



domingo, 8 de noviembre de 2015

Trayectos.

Estás escuchando It´s over when it´s over, de Falling in reverse. Llevas algo así como una hora de trayecto, y no puedo dejar de pensar en ti. Observo cómo va avanzando tu lista de reproducción de Spotify, me desvisto y ordeno la ropa. Y miro la pantalla del ordenador, escuchando lo que tú escuchas, intentando saber qué estarás pensando entre tanta carretera y faros de coches.
Desde luego ese título no nos representa para nada. Nunca habrá acabado, incluso aunque queramos hacerlo. Por mucho que se pudieran torcer algún día las cosas, creo en la relación espacio-tiempo y añado el conflicto. No sé nada de física, de cuántica, de ciencias en general. Sé que 2+2 son 4 y hay quién me ha dicho que es falso y que el mundo matemático va más allá, pero tengo una teoría: Si hemos sido, aunque hayamos sido un segundo, no vale de nada que el tiempo siga su curso correteando por el espacio, porque ese único segundo en el que hemos llegado a ser, está vivo, aunque nuestro cerebro tal vez sólo lo almacene en un recuerdo. Me imagino una biblioteca, una estantería y un libro. Ese libro sería ese segundo, ¿entiendes? Y nosotros en 4 años hemos sumado muchos segundos en el que hemos sido uno, juntos, estables, amantes. No pasa las 24 horas que estás con una persona, pasa cuando sientes una conexión, como un calambre. Como que piensas lo mismo que esa persona al acabar una frase, como una mirada que echa chispas, como un latido coordinado de ambos a la vez.
Ahora escuchas The Webs we weave, de Escape the fate.
Yo sigo pensando en una biblioteca repleta de lo que serían nuestros momentos juntos. Y, bueno, lo que te decía... Mi teoría dice que eso siempre permanecerá ahí. Y ojalá en un futuro, cuando esté tal vez al borde de la muerte y la humanidad haya avanzado de una manera asombrosa, se invente alguna manera de rebelarnos contra las pautas de siempre y podamos rescatar esos momentos. Siempre te he dicho que yo no estoy viva, soy una anciana muriendo que recuerda su vida, porque todo pasa demasiado deprisa como para que sea real... Y seguro que es un sueño todo esto. "La vida es sueño", se me adelantaba Calderón de la Barca en un teatro... Pero lo creo realmente. Tengo muchas teorías sin ni siquiera saberme la de la relatividad, pero pienso que todos los momentos contigo siempre van a estar vivos.
Tú eres esa razón por la que estoy viva, eres mi milagro, eres mi Zing.
Eres tú.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Cuando leas esto, sigue los siguientes pasos:
Estira los brazos hacia delante
Crúzalos
Échalos hacia atrás, para rodearte con ellos.
Aprieta fuerte fuerte...
Es un abrazo mío, siento no estar allí para dártelo.

Te quiero. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Noviembre

Vuelve la época de quedarme hasta las tantas despierta por tirarme las horas viendo nuestras fotos, intentando sentirte un poco más cerca y conmigo.
Y es que noviembre siempre viene a jodernos la vida, al eterno quiero pero no puedo y a echarnos de menos, demasiado.
Así que me queda el consuelo de verte en fotos, a las tantas y despeinado, hasta que pueda ir a despeinarte yo.