Hubo un tiempo que fuiste, y no quiero olvidar eso.
Joder, es que lo estoy olvidando. Te estoy olvidando.
Ya recuerdo borrosas las marcas de tu cara,
y esos labios que me sabía de memoria.
Ya no me acuerdo de cómo ardíamos. Sólo hay flashes de sonrisas y ninguna deja de estar borrosa. Como cuando sales el sábado y el domingo ya no recuerdas la mitad.
Esto es lo que me temía,
ya ha empezado el desgaste.
Me has dolido más que nadie y te has borrado como todos.
Qué injusto, quería tu dolor en mi mente para toda la vida. Quería recordar tu voz como si saliera de una grabadora. Quería conservar el tatuaje de tus huellas dactilares por mi piel... Pero se han borrado. Ha sido como el aire que se lleva suave la arena. Ahora las dunas ya no existen y mi playa está toda alborotada, pero ni rastro de tu sombra.
Y es de agradecer, que no te quepa duda. A veces quemabas tanto y tan real que ardía en el pecho. Ahora barro las cenizas sin saber dónde guardarlas.
Te recuerdo como quien recuerda a un santo: Rezándote desde las rejas, admirando un altar y un cuadro. Conservo en urnas lo mejor de tu veneno, recuerdo el antídoto con añoranza.
Sé lo mejor de ti y conviértete en el color de la pintura. Permítete perdonar, y perdónate a ti mismo. Yo ya lo he hecho.
Te quise. Guardemos eso.
Joder, es que lo estoy olvidando. Te estoy olvidando.
Ya recuerdo borrosas las marcas de tu cara,
y esos labios que me sabía de memoria.
Ya no me acuerdo de cómo ardíamos. Sólo hay flashes de sonrisas y ninguna deja de estar borrosa. Como cuando sales el sábado y el domingo ya no recuerdas la mitad.
Esto es lo que me temía,
ya ha empezado el desgaste.
Me has dolido más que nadie y te has borrado como todos.
Qué injusto, quería tu dolor en mi mente para toda la vida. Quería recordar tu voz como si saliera de una grabadora. Quería conservar el tatuaje de tus huellas dactilares por mi piel... Pero se han borrado. Ha sido como el aire que se lleva suave la arena. Ahora las dunas ya no existen y mi playa está toda alborotada, pero ni rastro de tu sombra.
Y es de agradecer, que no te quepa duda. A veces quemabas tanto y tan real que ardía en el pecho. Ahora barro las cenizas sin saber dónde guardarlas.
Te recuerdo como quien recuerda a un santo: Rezándote desde las rejas, admirando un altar y un cuadro. Conservo en urnas lo mejor de tu veneno, recuerdo el antídoto con añoranza.
Sé lo mejor de ti y conviértete en el color de la pintura. Permítete perdonar, y perdónate a ti mismo. Yo ya lo he hecho.
Te quise. Guardemos eso.

















