martes, 27 de febrero de 2018

Hasta la próxima vida.

Ni siquiera sé a ciencia cierta cuál era tu color preferido. A lo mejor eso también era mentira.
Llevaba años sin escribir para poder respirar, hoy vuelves a doler como quien me asfixió por primera vez.
No estoy de duelo. El duelo soy yo... Soy toda dolor. Soy impotencia.
Quiero soltarte. Te lo juro. Quiero que desaparezcas. Quiero no querer nunca más buscarte. Deja de retorcer ese puñal dentro de mí, porque no es justo. Nadie merece morir en primavera, y ya casi estamos.
Te tengo el rencor y el odio que nunca le tuve a nadie. Pagas de golpe tu arrogancia de toda una vida, pero, aún así, déjame despedirme de quien amé porque nunca me dejaste.
Sabes... Yo miraba tu actividad en spotify cuando viajabas en coche. Para ver cuándo llegabas. Pensar qué sentías en cada canción, ver si tenías sueño. Yo te incluí en cada detalle de mi vida como quien deja que llueva y el agua cale. Ahora has roto todas las paredes.

Ahí voy, máquina del tiempo...


Gordi, si pudieras verme ahora mismo... Se te pondría esa cara de enfadado que pocas veces te sale. Sé que buscarías al culpable. Sé que me observarías, intentarías entenderlo y nunca jamás te perdonarías. Yo tampoco me he portado bien, pero no sabía cómo defenderme, cómo luchar. "Quisiera regresar a ser viento suave..." No entiendes cómo ha pasado, ya lo sé. Ojalá estuvieras aquí y me protegieras ante él. Ojalá. Pero eso no puede ser, y si quiero avanzar para dejar de sufrir tengo que despedirme de ti. Nunca pensé que esto fuera a ser así, no pensé que fuera a acabar de verdad. Pero ha pasado y me desgarra.

Cariño, quiero que algún día vuelvas para darle a él las pistas de cómo puede volver a ser feliz. Pero a mí no me lo cuentes porque me inundará la rabia de no haber sido capaz de devolverlo tal cual fue. Estos ojos ya te han llorado suficiente y nadie jamás sabrá hasta que punto. Las canciones sólo duran 3 minutos, pero esto no se acaba nunca.
Quiero que sepas que me has dado los mejores ratos de mi vida. Las mejores noches. Los mejores buenos días. Te veré en otra vida como te prometí, y cantaremos Lucha de Gigantes por las autovías que nos lleven a la mierda. Juntos. Tú pondrás tu mano derecha en mi pierna y yo te miraré conducir mientras detrás de ti se pone el sol. Pararemos a mear, me comerás a besos y me dejarás conducir temiendo por tu vida.
Te buscaré en otra vida porque tenemos que cumplirlo: Una casa con normas especiales, perros, gatos y niños vestidos de superhéroes. Tu cuarto friki y mis abrazos por la espalda.
Te tengo que buscar porque esta vida va a ser dolorosa sin poder besarte a cada rato y porque sí. Porque tengo que volverte a oír tocar en privado y porque quiero romper la cama. O la silla. O el suelo.
Quiero tus ojos sobre mí cada mañana, y me mata pensar que no podré tenerlo en esta vida. Pero te conocí, tal y como seguro que te prometí en otra. Rezo porque esta no sea la séptima y pueda volver a buscarte.

Pero ahora mismo sólo puedo despedirme, mi vida. Perdóname si alguna vez no te valoré pensando que serías eterno. En mi piel lo eres. Hasta que me muera o esta situación me mate.
Cuídate, gordito. Eres el mejor amigo y novio que se puede desear.
Que te cuiden las estrellas.

Te amo como nunca he amado, te anhelo como nunca he anhelado. Me quedo con todo lo bueno que me diste. Con todo tú, antes del monstruo.
Te juro que no dejaré que nada me destruya. Por ti, por mí, por volverte a ver.


Hasta siempre, pingüino.

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