A veces creo que puedo pararte en cámara lenta y observarte despacio. De qué manera te mojas los labios con la lengua antes de hablar, sonriendo. Y te los muerdes, y tus dedos juguetean entre las cuerdas de la guitarra. Es preciosa, sí. Es preciosa la manera que tienes de acariciarla, como si fuera mi cuerpo en plena madrugada. Ya, la guitarra también es preciosa. Pero es que yo prefiero mirarte a ti. Cuando te da el sol, cuando cierras los ojitos y suspiras. A veces me basta con pasar un dedo por tu boca para quedarme hipnotizada, y tú me miras pensando qué sé yo... Que estoy loca, pero eso es que ya estaba claro. Estoy loca, absolutamente loca por esos ojos marrones. Por tus manos, por tus labios, por esa magia que hay en ti. Mi camisa de fuerza mejor que sean tus brazos, y que me abraces fuerte, fuerte, fuerte. Más fuerte. Fúndete conmigo, y no pares hasta que me vuelva cuerda.
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