martes, 8 de marzo de 2016

Ol(vida)

No sé si me perdí entre tus zapatos de gigante o tus pasos de tortuga. 
No sé en qué punto de la marea me dejé arrastrar con la corriente, ni en qué pesadilla me dejé asesinar por el cruel Señor del Saco. 
No sé en qué isla dejé de ser una niña perdida de Peter Pan,
no sé cuál fue la razón de quemarme las alas si no estaba cerca, 
apenas,
del sol.
Es extraño que en estas situaciones sólo me calme La Sonrisa de Julia,
-y sonreirá ella, porque desde luego yo no sé-.
Ya que no existe chispa, ganas o placer
 por lo menos el universo podría premiarme por mi paciencia y arrancarme el corazón,
y no sentirte
más.
Y lo peor es que aunque me jurases amor eterno,
me se de carrerilla la lección.
Y sé que se puede domesticar al corazón
y aunque este tenga memoria, también puede olvidar.
Algún día me curaré.



Algún día...

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