sábado, 31 de enero de 2015

Tus locuras...

Gracias por darme fuerzas cuando parecía imposible, porque el estudio se hace ameno con positividad, porque lo hago todo x2 y con una sonrisa. 
Todavía huelo a ti, has tenido que venir hasta aquí para hacerme feliz si... Pero aquí estoy, deseando volver a verte. Te puedo decir al día 500 veces que te odio y la verdad es que lo hago, pero sabes en qué sentido. Te odio como para pasar toda mi vida contigo, como para soportarte y caer en ti 25 horas al día. Te odio como a nadie, porque siento rabia y amor cuando te veo. Porque a veces me sacas de quicio pero te pones guapísimo. Eres un huracán que se lo lleva todo y que vuelve para arreglarlo. Sí, quemamos la casa. Pero nuestra casa está donde estemos nosotros... Así que no me preocupan las cenizas. 
Gracias por devolverme la vida.

domingo, 26 de octubre de 2014

Fines de semana mágicos.



Si me preguntan si hay algo más bonito que verte dormido encima mía, no podré contestar, porque no lo creo. No creo que haya una sensación más bonita que despertar a tu lado. No creo que haya una sensación más confortable que tenerte durante días a ti, sólo a ti. No, definitivamente no lo creo, no es posible. 

viernes, 24 de octubre de 2014

Entraste.


"Donde nadie se ha atrevido a entrar, donde dicen que hay peligro de derrumbe. Donde a veces (siempre) duele, donde cuesta respirar..."

Gracias por quedarte. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Confesiones.

"Claro que me muero de ganas de decirte gordo las 24 horas del día, de suplicarte que vengas a por mi, de ponerte mis caritas más adorables para que me beses sin frenos, tirarme en la cama y que no nos pare nadie. Claro que tengo ganas de ir a todos lados de tu mano, de besarte donde me plazca, de ir por la vida mirando tus ojos en lugar del camino. Claro que tengo ganas de ti... De tus vicios, de tu aliento en mi nuca, de tu cuerpo y tus suspiros mientras duermes, claro que tengo ganas de nuestros planes y nuestras locuras. Claro que tengo ganas de odiar el techo de tu coche por los cabezazos, de estar todo el día dando vueltas por ahí, de plantarte un beso delante de Dios y de pararme en tu puerta a decirte que bajes. Claro que me muero cada vez que entro en el coche y no te beso.. Cada vez que intento hacer más amenas las despedidas y salgo corriendo. Sabes cuánto me duelen las cosas, hasta las más insignificantes  y también sabes lo rápido que olvido, lo bien que se me da olvidar lo malo. Por eso me freno, por eso no me quiero dejar llevar, porque se me olvida y el dolor reaparece cuando menos lo espero. Prefiero ir despacio y curarme, a correr y estrellarme. Claro que te quiero, que te amo y que sigo en pie por los dos..."