domingo, 14 de junio de 2015

Baúl de los recuerdos II

Segunda cartita de este juego. No hay muchas que valgan la pena leer, te dejo la que más boquiabierta me dejó. Tal vez por la seriedad con la que hablo, tal vez porque recuerdo la manera en la que la escribí.
Disfrútala, mi amor.

Las 0:00h, y nuestra estúpida rutina. Feliz día amor, un par de bostezos y un te amo tras las buenas noches.  Lo de después no lo sabemos. Tal vez tú te quites despacio la ropa y te quedes un rato sentado en la cama antes de tumbarte en ella, mirando a tu derecha esperando verme por la ventana. Yo me arrastro despacio entre las sábanas frías, y agarro la almohada como si quiera sonsacarle un par de palabras de consuelo. Un “tranquila, ahora viene a dormir”.
A veces me alivia recordarte. Tus manos, tus susurros. Esas veces que vuelves a tus 4 años, esas veces que soy yo la que los tiene y tú el que me protege. Sin embargo otras muchas me gusta caer dormida con la pantalla del móvil entre las manos, con tu nombre en ella. Qué de tonterías se te ocurren a lo largo del día para hacerme sonreír.
El problema es que yo no soy de nadie, y nunca lo he sido aunque mi yo interno me diga Sí, María, acuérdate. No, nunca jamás he sido de nadie. Y como una estúpida lo pretendía. No somos de nadie, no pertenecemos. Amar no da un derecho de posesión, una boda no es pertenecer. Una relación es respetarse y convivir. Pero poco a poco, nos hacemos. En ti veo gestos que te he inculcado, en mi veo sonrisas que son plenamente tuyas. Entonces, ¿es verdad? ¿Las personas poseen a las personas? Ni siquiera sé por qué te escribo. Supongo que sólo quería intentar decirte que nada es para siempre, pero me da miedo. ¿Qué pasará cuando nos fallemos? Cuando olvidemos nuestros nombres. Cuando seamos mayores y cada uno tenga una vida atareada y fuera de nuestros sueños. ¿Qué pasará entonces? ¿Me sentaré con mis nietos a contarles que estuve locamente enamorada de un guitarrista? ¿Seguiré de cerca tu país en las noticias intentando tenerte así a menos kilómetros? Si me llego a casar, no podría hablarle de ti. Estaría celoso hasta de tu respiración, acabaría buscándote para matarte sólo porque eres la amenaza más grande del planeta para él.
Dicen que el primer amor marca, y que es el último. Discrepo.
Dicen que el amor de los 18 siempre se acaba. Vuelvo a discrepar.
Dicen que la vida da vueltas y vueltas. Que el corazón juega con nosotros a sus anchas por mucho que lo veamos débil y vulnerable. Dicen que si tu yo del futuro te contase las cosas que ve, no creerías ni la mitad. Y es que, quién cojones iba a decirme a mí que yo iba a querer tantísimo a una persona que a su vez me iba a querer tantísimo. Y es que en cuestiones de querer, soy una persona cariñosa y siempre quiero bien. A tope. Hasta el último suspiro. Pero cuando se trata de quererme el demonio hace pactos por ahí y nadie se pone de acuerdo.
Si me quieres de verdad, prométeme que te darás cuenta del momento en el que debes de alejarte de mí.  Pero prométeme que me darás una explicación, aunque sea mandándome estas líneas. Pero si de verdad me quieres no te autodestruyas, porque entonces me destruiré yo. Te amo, Estéfano. Aunque el Word me señale tu nombre como un error, a mi me gusta porque veo el folio con tantas letras negras decorado de rojo. Llámame rara, que me encanta.

14/07/13 0:34h.

Delirios de una noche de calor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario