Las vacaciones de nuestra vida siempre serán las de Valencia.
Habrá más, más lujosas, más pobres, más lejos, más cerca, por aire o por mar, pero ninguna como Valencia.
Nada como la puesta de sol contigo, nada como la playa, las noches de karaoke y concierto, el Sex on the Beach con mango sabe riquísimo contigo, aventuras en un parque de atracciones o romanticismo entre delfines.
Eres mi compañero de vida y quiero 2.000.000 viajes que sean, por lo menos, la mitad de buenos que ese.
Ojalá vivir en bucle en la semana que elijamos...
La mía sería esa.

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